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lunes 18 de junio - 26 (+)
El ARQUITECTO.—¿Sabes cómo lo veo yo? Pienso que cuando se es feliz se está con una persona que tiene la piel muy blanca y muy fina, y luego se le besa en los labios y todo se cubre de humo rosa y el cuerpo de esa persona se convierte en multitud de pequeños espejos y al mirarla a ella, uno se reproduce millones de veces, y se pasea con ella en cebras y en panteras alrededor de un lago, y ella le lleva a uno atado por una cuerda, y cuando se le mira comienza a llover del cielo plumas de paloma que al caer en el suelo relinchan como caballitos, y luego se entra en una habitación y se pone uno con ella a andar por el techo cogidos de la mano… (Hablando a gran velocidad.) Y nuestras cabezas se cubren de serpientes que nos acarician, y las serpientes se cubren de erizos de mar que les hacen cosquillas, y los erizos de mar se cubren de escarabajos de oro llenos de regalos, y los escarabajos de oro…
A veces imaginaba la casa como un iceberg cuya parte visible estuviera constituida por los pisos y los desvanes. Por debajo del primer nivel de sótanos empezarían las masas sumergidas:
escaleras de peldaños sonoros que bajarían girando sobre sí mismos, largos pasillos embaldosados con globos luminosos protegidos por rejillas metálicas y puertas de hierro con calaveras e inscripciones estarcidas, montacargas de paredes roblonadas, bocas de ventilación equipadas con enormes hélices inmóviles, mangas de incendio de tela metalizada, gruesas como troncos de árboles, conectadas con válvulas amarillas de un metro de diámetro, pozos cilíndricos excavados en la roca misma, galerías alquitranadas abiertas de trecho en trecho por tragaluces de vidrio esmerilado, pequeñas cámaras, bodegas, casamatas, salas de cajas fuertes equipadas con puertas blindadas.
Más abajo habría como resuellos de máquinas y fondos instantáneamente iluminados por resplandores rojizos. Pasadizos estrechos desembocarían en salas inmensas, naves subterráneas, altas como catedrales, de bóvedas atestadas de cadenas, poleas, cables, tubos, cañerías, viguetas, con plataformas móviles fijadas a elevadores de acero relucientes de grasa y armazones de tubo y de perfiles que dibujarían andamios gigantescos sobre los que unos hombres con traje de amianto y la cara cubierta por grandes máscaras trapezoidales harían saltar intensos chispazos de arcos eléctricos.
Más abajo aún habría silos y almacenes, cámaras frigoríficas, cámaras de maduración, centros postales de clasificación, con casetas de guardaagujas y locomotoras de vapor arrastrando bateas y plataformas, vagones precintados, contenedores, vagones cisterna, y andenes cubiertos de mercancías amontonadas, pilas de maderas tropicales, fardos de té, sacos de arroz, pirámides de ladrillos yperipaños, rollos de alambradas, trefilados, codos metálicos, lingotes, sacos de cemento, barriles y barricas, jarcias, bidones, bombonas de butano.
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Una de mis semanas favoritas del año.
Para Jeremy, la experiencia directa e inmediata era siempre difícil de captar y siempre le producía una cierta desazón. La vida se tornaba segura y las cosas adquirían significado sólo cuando se habían convertido en palabras y quedaban confinadas entre las cubiertas de un libro.
Dédiée aux musiciens
En ce temps-là, j’étais en mon adolescence
J’avais à peine seize ans et je ne me souvenais déjà plus de mon enfance
J’étais à 16.000 lieues du lieu de ma naissance
J’étais à Moscou dans la ville des mille et trois clochers et des sept gares
Et je n’avais pas assez des sept gares et des mille et trois tours
Car mon adolescence était si ardente et si folle
Que mon cœur tour à tour brûlait comme le temple d’Ephèse ou comme la Place Rouge de Moscou quand le soleil se couche.
Et mes yeux éclairaient des voies anciennes.
Et j’étais déjà si mauvais poète
Que je ne savais pas aller jusqu’au bout.
Le Kremlin était comme un immense gâteau tartare croustillé d’or,
Avec les grandes amandes des cathédrales, toutes blanches
Et l’or mielleux des cloches…
Un vieux moine me lisait la légende de Novgorod
J’avais soif
Et je déchiffrais des caractères cunéiformes
Puis, tout à coup, les pigeons du Saint-Esprit s’envolaient sur la place
Et mes mains s’envolaient aussi avec des bruissements d’albatros
Et ceci, c’était les dernières réminiscences
Du dernier jour
Du tout dernier voyage
Et de la mer.
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1. Wenn Sie jeman dazu bringen, dass er den Humor verliert (z.B. weil Sie eine Scham verletzt haben), und wenn Sie dann feststellen, der Betroffene Mensch habe keien Humor: Finden Sie, dass sie deswegen Humor haben, wei sie jetzt über ihn lachen?
2. Wie unterscheiden sich Witz und Humor?
3. Wenn Sie spüren, daß Ihnen jemand mit Antipathie begegnet: was gelingt Ihnen dann eher, Witz oder Humor?
4. Halten Sie’s für Humor:
a. wenn wir über Dritte lachen?
b. wenn wir über sich selbst lachen?
c. wenn wir jemand dazu bringen, daß er, ohne sich zu schämen, über sich selbst lachen kann?
5. Wenn sie alles Lachen abziehen, das auf Kosten von Dritten geht: finden Sie, daß Sie oft Humor haben?
6. Woran merken Sie es zuerst, wenn Sie in einer Gesellschaft alle Sympathie verspielt haben: verschließt man sich Ihrer ernsten Argumentation, Ihren Kenntnissen usw., oder kommt einfach die Art von Humor, die Ihnen eigen wäre, nicht mehr an, d. h. daß Sie humorlos werden?
7. Haben Sie Humor, wenn Sie allein sind?
8. Wenn Sie von einem Menschen sagen, er habe Humor: meinen Sie damit, daß er Sie zum Lachen bringt oder daß es Ihnen gelingt, ihn zum Lachen zu bringen?
9. Kennen Sie Tiere mit Humor?
10. Was gibt Ihnen unversehens das Vertrauen, daß Sie sich mit einer Frau intim verstehen könnten: ihre Physiognomie, ihre Lebensgeschichte, ihre Glaubensbekenntnisse usw. oder ein erstes Zeichen, daß man im Humor übereinstimmt, wenn auch keineswegs in Meinungsfragen?
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Si ESOS TRIÁNGULOS nuestros tan puntiagudos de la clase militar son temibles, fácilmente se puede deducir que lo son mucho más nuestras mujeres. Porque si un soldado es una cuña, una mujer es una aguja, ya que es, como si dijéramos, toda punta, por lo menos en las dos extremidades. Añádase a esto el poder de hacerse prácticamente invisible a voluntad, y comprenderéis que una mujer es, en Planilandia, una criatura con la que no se puede jugar. Es posible, sin embargo, que algunos de mis lectores más jóvenes se pregunten cómo puede hacerse invisible una mujer en Planilandia. Esto debería resultar evidente para todos, creo yo, sin ninguna necesidad de explicación. Añadiré, no obstante, unas palabras aclaratorias para los menos reflexivos.
Poned una aguja en una mesa. Luego, con la vista al nivel de la mesa, miradla de lado, y veréis toda su longitud; pero miradla por los extremos y no veréis más que un punto, se ha hecho prácticamente invisible. Lo mismo sucede con una de nuestras mujeres. Cuando tiene un lado vuelto hacia nosotros, la vemos como una línea recta; cuando el extremo contiene su ojo o boca (pues entre nosotros esos dos órganos son idénticos) esa es la parte que encuentra nuestra vista, con lo que no vemos nada más que un punto sumamente lustroso; pero cuando se nos ofrece a la vista la espalda, entonces (al ser sólo sublustrosa y casi tan mate, en realidad, como un objeto inanimado) su extremidad posterior le sirve como una especie de tope invisible.
Los peligros a los que estamos expuestos en Planilandia por causa de nuestras mujeres deben resultar ya evidentes hasta para el menos perspicaz. Si ni siquiera el ángulo de un respetable triángulo de clase media está libre de riesgos, si tropezar con un trabajador significa un corte profundo, si la colisión con un oficial de la clase militar produce necesariamente una herida grave, si el simple roce del vértice de un soldado raso entraña peligro de muerte… ¿Qué puede significar tropezar con una mujer, salvo destrucción absoluta e inmediata? Y cuando una mujer resulta invisible, o visible sólo como un punto mate sublustroso, ¡qué difícil es siempre, hasta para el más cauto, evitar la colisión!
Jeanne Lalochère s’éveilla brusquement. Elle consulta sa montre-bracelet posée sur la table de nuit; il était six heures passées.
— Faut pas que je traîne.
Elle s’attarda cependant quelques instants pour examiner son jules qui, nu, ronflait. Elle le regarda en gros, puis en détail, considérant notamment avec lassitude et placidité l’objet qui l’avait tant occupée pendant un jour et deux nuits et qui maintenant ressemblait plus à un poupard après sa tétée qu’à un vert grenadier.
— Et il est d’un bête avec ça.
Elle se vêtit en vitesse, jeta divers objets dans son fourre-tout, se rafistola le visage.
— Faudrait pas que je soye en retard. Si je veux récupérer la fille. Comme je connais Gabriel. Ils seront sûrement à l’heure. A moins qu’il lui soit arrivé quelque chose.
Elle serra son rouge à lèvres sur son coeur.
— Pourvu qu’il lui soit rien arrivé.
Maintenant, elle était fin prête. Elle regarda son jules encore une fois.
— S’il revient me trouver. S’il insiste. Je dirai peut-être pas non. Mais c’est plus moi qui courrai après.
Elle ferma doucement la porte derrière elle. L’hôtelier lui appela un taxi et à la demie elle était à la gare. Elle marqua deux coins et redescendit sur le quai. Peu après, Zazie s’amenait accompagnée par un type qui lui portait sa valoche.
— Tiens, dit Jeanne Lalochère.
— Comme vous voyez.
— Mais elle dort debout!
— On a fait la foire. Faut l’escuser. Et moi aussi, faut m’escuser si je me tire.
— Je comprends. Mais Gabriel?
— C’est pas brillant. On s’éclipse. Arvoir, petite.
— Au revoir, meussieu, dit Zazie très absente.
Jeanne Lalochère la fit monter dans le compartiment.
— Alors tu t’es bien amusée?
— Comme ça.
— T’as vu le métro?
— Non.
— Alors, qu’est-ce que t’as fait?
— J’ai vieilli
Una de las vulnerabilidades históricas de la literatura, como tema de estudio, es que nunca ha parecido realmente difícil. Esto puede parecer una novedad a la esforzada figura del reseñador, así como al crítico literario, pero es cierto. De ahí los diversos intentos por elevarla, complicarla, sistematizarla. Es fácil interactuar con la literatura. Cualquiera puede hacerlo, porque las palabras (a diferencia de las paletas o los pianos) llevan una doble vida: todos somos competentes. No ha de sorprender, pues, que las sensibilidades individuales tengan un papel tan importante en esa interacción; ni que esta disciplina se haya rendido a la democratización mucho más deprisa que, por ejemplo, la química o el griego antiguo. A largo plazo, no obstante, la literatura resistirá la nivelación y volverá a la jerarquía. Ésta no es la decisión de un esnob de las bellas letras. Es la decisión del Juez Tiempo, que constantemente separa a quienes permanecen de quienes se hunden en el olvido.
Permítaseme dar un ejemplo, que tal vez peque de ser un poco largo. La literatura es un gran parque, abierto las veinticuatro horas para que la gente pueda ir a pasear por él cuando le plazca. ¿Quién lo cuida? Los viejos guías turísticos, los silvicultores, los empleados de la administración y los irascibles guardas con sus uniformes oscuros y manchados de sudor ya han desaparecido. Si ves por allí a algún responsable, a algún profesional, casi seguro que se trata de un hombre de gesto adusto y vestido con una bata blanca de laboratorio, que tiene el propósito de talar un bosque o desmochar alguna cumbre. Los visitantes van de un lado para otro soltando exclamaciones de admiración, gritos y risas, y expresan infinidad de opiniones ante lo que ven. Dan de comer a los animales,pisan el césped y los parterres. Pero el parque permanece incólume. Se trata, por descontado, del Paraíso Terrenal; se libró del pecado original, y no necesita cuidados.
«Ya ve usted —me dijo Salvador Dalí— que gran parte de la vida nos la pasamos durmiendo y durante el acto de dormir ni que decir tiene que lo más atractivo es soñar. Pues bien, estos sueños se verifican en blanco y negro, cosa incomprensible para el siglo en que vivimos. Aún una modesta máquina fotográfica de dos dólares puede tomar hoy en día perfectas fotografías en color. ¿Qué es lo que le sucede al cerebro para que siempre sueñe en gris? La explicación a mi juicio es sencilla. Los sueños se provocan muchas veces de acuerdo con las sensaciones exteriores que percibe nuestro cuerpo. Es fácil hacer soñar a una persona que camina o que corre, cosquilleándole las plantas de los pies. Es sencillo, asimismo, creerse herido en descomunal batalla, cuando nos duele cualquier víscera, llamándose hígado, bazo o colon ascendente. Pues bien, partiendo de que nos podemos provocar sensaciones visuales luminosas mientras dormimos, es completamente seguro que los sueños se producirán en technicolor. Y vea usted, doctor amigo, puesto que usted indirectamente está conectado con un servicio de oftalmología, cuál es mi invento sobre el particular: la pulga, animal indiscutiblemente molesto para uso personal es, certeramente, un insecto utilísimo para estos fines. Su movilidad puede favorecer grandemente a la producción de sensaciones visuales altamente complejas si la colocásemos dentro de un ojo.»
Pero interrumpí la explicación del invento de Salvador Dalí: «Mantener una pulga viva dentro del ojo es extraordinariamente molesto para la pulga y para el propietario del globo ocular de esta manera invadido. Y, por otro lado, ¿qué excitaciones visuales puede provocar una pulga metida dentro de un ojo? Si mal no recuerdo —proseguí— las últimas pulgas que tuve el gusto de encontrar en un viaje que hice a San Sebastián eran pardas. Pulgas con esta coloración son incapaces de provocar sueños en technicolor.»
Salvador Dalí respondió al planteamiento de este problema con lo siguiente: «A la pulga previamente se le ha de pintar el lomo con una sustancia fosforescente y a objeto de que pueda vivir en el globo ocular, he pensado que se la podía colocar entre dos cristales de contacto de éstos que los oculistas emplean para corregir los defectos visuales de una enfermedad llamada queratocono. De esta manera, la pulga podría circular fácilmente entre los dos cristales de contacto y con su lomo pintado provocaría indudablemente unas sensaciones visuales que se traducirían en maravillosas películas de Walt Disney.»
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Wes Anderson, the director and co-writer of the new offbeat comedy ”Rushmore,” is a lifelong fan of the New Yorker magazine film critic Pauline Kael, who is now retired. Wanting to show her his film, he tracked her down last fall at her home in the Berkshire Mountains. The following account of his visit is from the introduction to his ”Rushmore” screenplay, to be published on Friday by Faber & Faber.
Radiotelegrama de Club Leteo:
Esta noche se inaugura el Congreso de Narrativa Última NEO 3, que organiza Círculo Lateral en Barcelona. A destacar, de todo su interesante programa, la mesa redonda Abyección: los límites de la expresión, en la que participarán Juan Francisco Ferré, Hernán Migoya, Vicente Luis Mora y Vicente Muñoz Álvarez. También la ponencia Felices pesadillas a propósito de una literatura fantástica, de Pilar Pedraza.
Dónde: Pati Llimona, Sala Maragall - C/. Regomir, 3, Barcelona.
Cuándo: 22-24 de Marzo
Más información: aquí
I. A Conversation at the Grownup Table, as Imagined at the Kids’ Table
MOM: Pass the wine, please. I want to become crazy.
DAD: O.K.
GRANDMOTHER: Did you see the politics? It made me angry.
DAD: Me, too. When it was over, I had sex.
UNCLE: I’m having sex right now.
DAD: We all are.
MOM: Let’s talk about which kid I like the best.
DAD: (laughing) You know, but you won’t tell.
MOM: If they ask me again, I might tell.
FRIEND FROM WORK: Hey, guess what! My voice is pretty loud!
DAD: (laughing) There are actual monsters in the world, but when my kids ask I pretend like there aren’t.
(…)
The Wisdom of Children, by Simon Rich.
Un par de enlaces relacionados con el diseñador de videojuegos Will Wright:
- Una entrevista en Popular Science
- Un resumen de la charla que dio en el South by Southwest (SXSW) de este año
As an input and a point of reference for the whole workshop each participant received a vintage book, which is meant to be touched, read, analysed, compared, questioned, torn apart and recomposed.
A workshop about making books with 15 students at the art school in La Chaux-de-Fonds, Switzerland.
Desconocía que los títulos de los libros de Juan Filloy siguieran la norma de estar formados por no más de 7 letras y que al menos uno de ellos se correspondiera con cada letra del alfabeto. Como me gusta esta clase de cosas y me pirran las enumeraciones (amén de que son unos títulos fantásticos), aquí los tienen todos bien ordenaditos:
Ambular, Aquende, Balumba, Caterva, Chagui, Churque, Decio 8a, Don Juan, Elegías, Eran Así, ¡Estafen!, Esto Fui, Finesse, Footing, Gaudium, Gentuza, Homo Sun, Ignitus, Ironike, Item Más, Jjasond, Karcino, L’ambigú, La Potra, La Purga, Los Ochoa, Llovizna, Metopas, Mujeres, Nepente, Nefilim, Ñampilm, Op Oloop, Periplo, Quolibet, Recital, Revenar, Sagesse, Sexamor, Sicigia, Tal Cual, Tanatos, Todavía, Urumpta, Usaland, Vil & Vil, Xinglar, ‘Yo, yo y yo’, Zodíaco.
Strange Maps reúne una gran colección de mapas para los aventureros más inconformistas y soñadores. Puede que el mapa número 69, correspondiente al país de Oz, les sea de buena utilidad en algún futuro viaje.
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