Hace ya años que decidí afrontar la hercúlea y agotadora tarea de trasladar el contenido de varias librerías de mi ciudad a los estantes semivacíos de mi habitación de estudiante. Debo decir que jamás imaginé lo difícil que acabaría resultando. Los escritores no dejan de producir un libro tras otro, y es muy complicado meterlos todos bajo el jersey sin parecer estúpidamente sopechoso. Y les aseguro que lo he intentado todo. Incluso he llegado al extremo de pagar por ellos - tuve que hacerlo, la maldita alarma no paraba de sonar-. Sin embargo, eso no mejora en absoluto la situación angustiosa a la que he llegado. Por cada libro que retiro de la librería en cuestión -de una forma u otra-, cincuenta nuevos ejemplares ocupan su lugar. La historia interminable, si saben a qué me refiero.
Pero dejémonos de preámbulos y vayamos directamente al grano. Con su permiso, me gustaría presentarles algunos de los libros que actualmente se pasean por mi habitación. Por supuesto están más que invitados - es decir, que me parecería muy mal si no lo hicieran- a dejar sus listas particulares en el sistema de comentarios.
Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay - Michael Chabon (leyendo)
La niña del pelo raro - David Foster Wallace
Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer - David Foster Wallace
Mi visión del mundo - Albert Einstein
Nietzsche - Rüdiger Safranski
Huérfanos de Brooklyn - Jonathan Lethem
La construcción del personaje - Constantin Stanislavski
La danza de la realidad - Alejandro Jodorowsky
No logo - Naomi Klein
Una mente prodigiosa - Sylvia Nasar
Asfixia - Chuck Palahniuk
La cuarta mano - John Irving
Las cartas de Groucho - Groucho Marx
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