Me gustaría haberte contado hoy qué relación existe entre los Dragones y el Jazz. O aquella curiosa historia del hombre que se levantó de la cama y se quedó pegado al suelo. O el relato de aventuras que explica por qué los limones no aman al mundo. O esos dos divertidos cuentos titulados "El Robot que Quería ser Payaso" y "El Payaso que Quería ser Robot".
Me gustaría, pero no puedo. Hace semanas que no escribo algo interesante y ya no sé qué hacer. ¿Debería comer más queso? ¿Caminar sobre una sola pierna? ¿Dejarlo todo y volver al mundo del circo?
Es posible; aunque también es posible que sea algo pasajero y que mañana mismo esté aquí para contarte quién inventó la Luna, o por qué lavarse los dientes es tan importante, o, incluso, a qué juega Dios los miércoles por la tarde.
Y si no estuviese yo, no te alarmes; sólo recuerda que una vez soñaste con todas las respuestas y que siempre habrá un lugar para ti en el circo. Te lo prometo.
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