El Hombre que Comía Diccionarios
Un pequeño paso para el Hombre, un paso pequeñísimo para los Gigantes

Los Mutantes invaden la Tierra mientras tú estás en el cuarto de baño. Mal momento para una invasión de Mutantes, ¿verdad? Tranquilo, no respondas, ya lo hago yo por ti: "sí, es un mal momento".

Pero podría ser peor.

Caminas por la ciudad tarareando una tonta melodía radiofónica. Pisas un chicle de fresa con bajo contenido en azúcar y alguien - Dios, por ejemplo- te dice que el Universo va a terminarse en doce segundos. Y además has olvidado devolver la película que alquilaste hace dos semanas. Vaya, no me gustaría estar en tu pellejo: ¿sabes cuánto cobran por una cosa así?

Pero - sí, lo has adivinado- podría ser peor.

Podría ser peor, mucho peor. Porque podría ser que alguien te dijera que sólo eres un personaje inventado en la mente de un telespectador zapeante. Un perfecto arquero zen del mando a distancia. Aterrador desde cualquier punto de vista... incluso boca abajo.

Y ahora quizá me preguntes que a dónde quiero llegar. Y yo te responderé que quiero llegar a ver el día en que mutantes, cuartos de baño, tontas melodías radiofónicas, chicles de fresa con bajo contenido en azúcar, la película que alquilaste hace dos semanas y que olvidaste devolver y un montón de cosas más... que todas esas cosas, cosas sencillas en apariencia, abran tus ojos y te expliquen la importancia de tu existencia.

Seas quien seas, ser ficticio o real, pisas este espacio y este tiempo una única vez. Y lo peor, lo peor de todo, sería que pasaras por Aquí sin darte cuenta.

 

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