El Hombre que Comía Diccionarios
El Oso Panda

A: ¿Has visto esto?
B: ¿El qué?
A: Esta figurita. Qué rara es.
B: Parece un oso panda.
A: ¿Un oso panda? No, mira, tiene dos antenas en la cabeza.
B: Ah, sí, es verdad. Qué gracioso.
A: Pues a mí me parece horrible... sea lo que sea.

Suena una trompeta. El Encargado, C, aparece en escena.

C: Hola ¿Han encontrado algo que les guste? (Observa la figurita que sostiene B) Está totalmente hecha a mano, como el resto de nuestros artículos. Es muy bonita, muy bonita. Y muy delicada.
B: Sí, claro. Y... ¿las antenas?
C: (Preocupado) ¿Qué les pasa? ¿Están rotas? Déjeme ver. (Toma la figurita y la examina con aspecto de profesional. Lo hace bien. Se nota que lo tiene ensayado.)
A: No, no están rotas. Están fuera de lugar: los pandas no tienen antenas.
C: Jaja, claro que sí.
A: (Serio) No, no tienen.
C: Sí que tienen, lo leí en un libro.
B: (Con cara de sorpresa) ¿En un libro? ¿En cuál?
C: Uno sobre animales salvajes... o quizá fuera un documental.
A: Un documental...sobre osos panda... con antenas. ¿No le suena un poco raro?
C: (Nervioso) Oiga, no les pido que me crean, pero es así. Los osos panda tienen antenas. Antenas pequeñas, diminutas. Seguro que no se habían dado cuenta porque son realmente pequeñas. Muy muy pequeñas. Diminutas... muy diminutas.
A: Ya, muy diminutas.
C: En el documental explicaban cómo los osos panda las emplean para comunicarse con otros osos mediante ultrasonidos. Como los murciélagos. O los pingüinos.
B: Querrá decir como los delfines.
C: No, no, como los pingüinos: utilizan los ultrasonidos para cazar en la oscuridad. Así evitan ser vistos mientras persiguen a sus presas y no se exponen a ser devorados por otros bichos.
A: Como por ejemplo...
C: Tigres, rinocerontes, no sé. Esa clase de animales.
A: (Ligeramente molesto) Oiga... hum... ¿De verdad cree que los osos panda tienen antenas? ¿No nos toma el pelo? Porque le aseguro que los osos panda no tienen antenas. Es decir, no existen osos panda con antenas. No los hay... no los ha habido antes y... bueno... no los hay ahora; y a menos que la ciencia quiera reírse de estos pobres animales, tampoco los habrá en el futuro. No sé si me entiende.
C: (Nervioso) ¿No tienen antenas? ¿Están seguros de eso?
B: Completamente seguros.
C: ¿Me disculpan un momento?
A: Sí, claro.

C no se mueve del sitio. Busca al otro encargado, D, que se encuentra al fondo de la tienda, golpeando una frondosa telaraña con una escoba.

C: (Gritando) Oye, D, aquí hay dos clientes que aseguran que los pandas no tienen antenas.
D: : (Gritando) ¿Qué?
C: (Gritando) Aquí hay dos clientes que dicen que los osos panda no tienen antenas.
D: : (Se acerca al grupo) Jaja. Menudos bromistas. (A los clientes) Buenos días. ¿Qué tal? (Sonríe) Pues claro que tienen antenas. Las usan para comunicarse entre ellos. Por microondas, creo.
C: Eso es lo que yo les he dicho, pero no me creen.
D: : ¿No te creen? Y... ¿no bromean?
C: No.
D: (A los clientes. Con aspecto serio) Así que no tienen antenas, ¿eh? ¿Y cómo se llaman entre sí? ¿Cómo organizan la manada? ¿Cómo atrapan a los peces en alta mar? (Hace una larga pausa y luego comienza a hablar, enfadado) Vienen aquí, a mi establecimiento, y creen que lo saben todo. Y luego se ríen del pobre C. Le llaman tonto. (Cambiando la voz) "Eh, C, tonto, los osos panda no tienen antenas", dicen. "C, no tienen antenas, tonto". ¡Qué sabrán ustedes! (Hace una pausa, mira a los clientes y baja el volumen de su voz) Pero, les da igual. Les da igual todo. No les importa ofendernos a mí y a C con su... intelecto superior. Prefieren despojarnos de la poca dignidad que nos queda, molestarnos con sus estúpidas afirmaciones y después restregarnos nuestra defectiva educación de Etton en la cara, ¿verdad? ¿Y todo para qué? (Cambia la voz) ¿Para demostrar que son mejores que dos simples vendedores de figuritas de barro? (Hace una pausa. Se calma un poco) La verdad... me dan lástima.

Cinco minutos después A y B abandonan la tienda con cuatro figuritas de barro. A varios cientos de kilómetros de allí, en las frías aguas del norteste de China, un oso panda extiende sus muy diminutas antenas para localizar un banco de peces. Luego se zambulle.

 

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