El Hombre que Comía Diccionarios
EL ASALTO DE "RADIO BLISSETT"

por Gabriele Romagnoli

enlace al texto | Luther Blissett

BOLOGNA. Doce y veintiocho de la noche. Luther despliega un mapa de la ciudad sobre la mesa y señala con rotulador negro. Un minuto después varios chicos y chicas abandonan el garaje y se alejan. Él los saluda, se asegura de que los teléfonos funcionan, selecciona el primer disco y espera. A las doce y media conecta el micro:

-De nuevo viernes por la noche en RCdC, y aquí está Luther Blissett hablando contigo una vez más. Las patrullas se encuentran ya a la deriva, el viaje psicogeográfico comienza. Préstame tus emociones para que pueda llevarlo a cabo, cambia mi trayectoria, hazme seguir una ruta que nunca hubiese imaginado... sígueme. Déjame llevarte a los subterráneos, guiarte por las calles, exploremos los barrios para que dejen de ser nuestras prisiones, ayúdame a violentar esta ciudad para impedir que ella nos violente.

Su voz vuela sobre los tejados de la somnolienta Bolonia. Ahora la ciudad no duerme, ni come, ni estudia, ni baila: escucha. Los estudiantes de otras ciudades se acurrucan en sus tugurios de renta alta para escuchar.

Las bandas de garaje dejan los instrumentos y toman una copa para escuchar. Chicas y chicos recorren la ciudad en bicicleta escuchando el programa con cascos para poder llegar a los lugares que marca Luther. Todos escuchan esa voz que dice:

-Aquí llama la primera patrulla de deriva... ¿Dónde estáis?

-Estamos en Fiera, uno de los ombligos de Bolonia... Ahora estamos junto a las torres que planeó el arquitecto Kenzo Tange y veo el futuro. Veo en qué se convertirá esta zona de acuerdo con el proyecto de Benevolo, con alfombras rodantes entre los edificios y gente caminado por ellas, gente que ya no controla sus propios pasos y no quiere mirar a sus pies, por eso miran a las catedrales que destacan contra el cielo...- Luther responde desde el estudio:

-¿Por qué no encendéis una hoguera en la plaza y la rodeáis de carteles como si fuérais trabajadores participando en una manifestación? ¿Por qué no sacáis poder psíquico para parar la decadencia de ese territorio?

Se dice que a veces se llevaban a cabo acciones de este tipo. La semana pasada Luther lanzó un "ataque psíquico" contra el proyecto de Ricardo Bofill para la nueva estación de ferrocarril y ahora informa orgullosamente sobre el incendio de la maqueta en el estudio de Bofill. Marca con dos círculos la estación y Fiera y los une: el viaje ha comenzado. El resto de la deriva es una interacción entre las sugerencias del estudio y las de la audiencia. Luther dice:

-Exploremos los subterráneos. -Entonces llama un ingeniero hidráulico de 76 años. Después de explicar durante veinte minutos cómo moverse bajo tierra vuelven a aparecer algunas patrullas. Una está junto a Piazza Maggiore y un oyente los invita a gritar el nombre de Luther al revés. Cuando el coro empieza a cantar "¡Ttessilbrehtul!", todos los exiliados de las calles principales se unen, son casi treinta. Más tarde llama una chica con fiebre y le dice a Luther que necesita una aspirina, así que una patrulla compra la medicina y se la lleva. Luego las patrullas envían 12 pizzas a un profesor americano que está dando una fiesta en casa y unos cuantos psicogeógrafos se quedan allí hasta las 2 de la madrugada mientras Luther envía a los supervivientes a una nueva misión:

-Describir las luces de la ciudad distrito por distrito. -y la fiesta de coches se dispersa. Alguien llama.

-Boloñina, un simple barrio-dormitorio. No hay luminosos, ni ventanas abiertas, sólo el halo azul de la TV detrás de los cristales.

-Navile, sólo bancos, carteles luminosos de bancos, bancos por todas partes. Luther comenta:

-Tratan de cortarnos el rollo, mantienen la ciudad a oscuras, despojándola de vida, desterrando a las putas... El año pasado había 140 prostitutas en los bulevares, ahora han sido casi todas expulsadas, sólo hay 60, la mayoría moral cacarea su victoria, la infección ha sido vencida, la ciudad está limpia... Así que ¿por qué no cantas una serenata por la última chica nigeriana? No es necesario que ella entienda la letra. O deja que escuche la radio, voy a seleccionar algo afro".

Traza una línea hasta Porta Saragozza. La figura queda entrelazada, parece una estrella de ocho puntas.

-Ya ves -me dice-. Cada semana con los oyentes/derivantes muevo los límites de la ciudad y cambio su imagen [...].

 

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