El Hombre que Comía Diccionarios
Diciembre 18, 2002

Veneno

Un traje elegante, una buena mesa y la compañía de cinco personas a las que acabo de conocer. Sobre la mesa, champán y veneno, ¿pero cómo distinguirlos? Uma llega tarde.

- Escucha - dice Q- Henryk Hemler consultaba adivinos hasta para ir al cuarto de baño. ¡Al cuarto de baño! Tenía un montón de libros sobre ocultismo, arte adivinatorio, caballeros templarios y chorradas así. Vivía obsesionado con el mesmerismo y la homeopatía, pero nunca jamás le verías despotricar contra sus amigos. En ese aspecto era mucho mejor que tú y que yo. ¿Sabes lo que quiero decir?

Un momento. ¿De qué demonios hablan? ¿Mesmerismo y homeopatía? ¿Caballeros templarios? ¿Por qué nadie explica qué copas llevan veneno? Será mejor que diga algo:

- Perdón...¿podría alguien decirme cuál de estas copas lleva veneno?

Silencio. Stop. Todos me miran, nadie responde. Demasiado ocupados, según parece. Se giran y retoman sus extrañas conversaciones. ¿Se habrán dado cuenta de que estoy aquí? Demonios, qué dolor de ...

- Le han cortado la cabeza esta mañana- dice Ebra-. Ahora es más bajito - y, mirando al camarero-. ¿Puede traer más veneno?

Miro el reloj. El cristal tiene un diminuto defecto, casi invisible, a las doce en punto. Me pregunto si alguien más se habrá dado cuenta. El camarero trae más veneno. Me mira de reojo.

- No me gusta su nuevo espectáculo - dice Ebra-. Lo encuentro... ¿cuál es la palabra?

- Ámbar.

Me duele la cabeza. Mucho. Uma no llega y es preciso que alguien me explique qué hace toda esa sangre saliendo de debajo de la mesa. ¿Dijeron algo de envenenar el pan? Será mejor que no pruebe nada hasta que alguien me indique qué lleva veneno y qué no.

F se gira y me dice:

- Todas parecen iguales, ¿verdad? Misma superfície, mismos reflejos, misma cantidad de líquido, mismo color, mismas burbujas... ¿un vaso de agua?

- ¿Lleva veneno?

- Sí.

- Prefiero esperar a Uma.

F se rasca la cabeza.

- Uma no viene. Q está aquí y no quiere ni verla. ¿Por qué no pruebas el pescado?

- ¿Uma no viene?

- ¿Por qué no pruebas el pescado? Está delicioso.

- Prefiero tomar algo de arroz. ¿Quién es ese?

- Es Henryk Hemler, el escritor. Creías que había muerto, ¿no es así?

- El arroz también lleva veneno, ¿verdad?

- H. H. no murió, pero publicamos su esquela igualmente, ¿no lo encuentras divertido? La próxima vez tendremos más suerte.

El sonido de sucios cigarrillos perlaban su boca, el sonido de sucios cigarrillos perlaban su boca... no sé por qué se me ha ocurrido esta frase. Quizá debería apuntarla, para Uma. A Uma le encantan mis ocurrencias, las encuentra divertidas... ¿será verdad que no va a venir?

El camarero me pasa una nota y después me hace señas desde la puerta para que la lea. No sé si hacerlo, temo que también la hayan envenenado. El camarero insiste. ¿Qué hago? Si Uma estuviera aquí sabría como actuar. Siempre sabe cómo actuar. Bueno, qué demonios, voy a leer la nota:

No comas pasteles. Veneno.

Vaya, por fin alguien me echa un cable. Me pregunto quién ... ¡Oh, vaya, pero si es mi letra!

- Oiga, H - dice F-. ¿Podría pasarle esta nota a la chica que tiene a su izquierda?

- Claro.

F me da la nota y, cuando se gira, la abro:

Q dice que H debe morir. No pruebes las naranjas.

La letra es mía... y parece que quieren matarme. Actúo rápidamente: con mi elegante estilográfica transformo la H en una Q; luego leo la nota:

Q dice que Q debe morir. No pruebes las naranjas.

No está mal, pero podría estar mejor. Tacho el "no". Ahora la nota dice:

Q dice que Q debe morir. No pruebes las naranjas.

Falta algo. Cambio "es" por "a" y añado un par de exclamaciones:

Q dice que Q debe morir. No ¡prueba las naranjas!

Eso les enseñará. Doblo la nota y se la paso a la chica de mi izquierda. Parece muy simpática. Me sonríe y comenta:

- Piscis, ¿verdad?

- Géminis.

- Claro. ¿Te importaría darle esto a F?

- En absoluto - respondo amablemente.

Espero a que la chica de mi izquierda se gire, abro la nueva nota y leo:

H está cambiando las notas, será mejor que le matemos antes de que llegue Uma.
Ofrécele paté.

¿Uma va a venir? Demasiado emocionado por la noticia, le paso la nota a F sin corregirla.

- Gracias - dice F, mientras lee el papel-. ¿Por qué no pruebas el paté?

- No, gracias.

- Tú mismo- dice F, y se da la vuelta, enfadado.

Me quedo solo y sin notas que pasar. ¿Será verdad que va a venir Uma? No sé qué pensar, ella nunca llega tarde.

- Oye, H - me dice F en voz baja.

- ¿Si?

- Escucha, alguien ha matado al camarero y necesitamos más veneno en la mesa. ¿Te importaría bajar a la bodega y traerlo hasta aquí?

- ¿Está envenenado el paté?

F me mira a los ojos y, muy a su pesar, responde:

- Sí.

- Ahora mismo vengo.

Me levanto de la silla y salgo del comedor. En el pasillo me cruzo con el camarero, que está charlando animadamente por teléfono. No parece excesivamente muerto y como desconozco la ubicación exacta de la bodega le pregunto. Su respuesta consiste en llenarme el bolsillo superior de la chaqueta con un puñado de notas escritas con mi letra. Echo un vistazo a unas pocas - "Confitura de fresa envenenada", "Uma asesinada. Matar F", "Limpiar sangre bajo la mesa. Matar Q."-, y me deshago de ellas inmediatamente.

Llego a la bodega por casualidad y observo que ya no queda veneno, así que subo con una botella de vino, un tarro de confitura de fresa y dos naranjas. Como era de suponer, alguien ha clavado el auricular del teléfono en la espalda del camarero. Ahora está completamente muerto. Con algo de retraso, todo hay que decirlo.

Entro en el comedor con la botella de vino, el tarro de confitura y las naranjas, y me doy cuenta de que alguien ocupa mi sitio. Es Uma.

- Uma, querida, ¡has llegado!- exclamo emocionado.

Pero Uma no me reconoce y antes de que pueda decir algo más, F se gira y me dice:

- Pero qué haces, H, ¿es que quieres que nos maten a todos?

No sé qué contestar a eso, pero le respondo que no, que es mejor que no muera nadie. Observo sorprendido que la sangre sigue brotando bajo la mesa.

- Escucha, Q no sabe que Uma está aquí, así que no le digas nada. ¿Has traído el veneno que te pedí?

- Aquí está - le digo mostrándole con orgullo el vino, la confitura y las naranjas.

- Muy bien, H - dice F y me pasa un puñado de notas.

F se da la vuelta y yo me quedo de pie y sin saber qué hacer. Hasta el momento esta ha sido la velada más extraña de cuantas he vivido. Me han amenazado de muerte, han tratado de envenenarme varias veces, Uma no me reconoce y alguien escribe notas imitando mi caligrafía a la perfección. Sin embargo, a pesar de todo esto, me lo he pasado en grande. Creo que soy muy afortunado al poder decir que he conocido a Q y a Henryk Hemler, el famoso escritor, y también a Ebra y a F y a la chica sentada a mi izquierda, cuyo nombre desconozco. Es posible que muchas veces cueste entender lo que dicen o por qué lo dicen, pero, aparte de eso y de su peligrosa aficción a ponerle veneno a todo, son tan normales como tú o como yo.

Uma se da la vuelta y me mira.

- Henryk, ¿has acabado ya de hablar? - dice Uma.

- Sí, ya está - respondo

Y así es.

powered by movable type