¿Ici ou ailleurs, Mr. Carnegie?
Azul displicencia salada, tétrico carnaval de las pistolas: 4 ases en la mano y la balanza sopesa la posibilidad de perder la mía*. Tras mi espalda, a años luz de distancia, Le Chevalet la coloca sobre su lienzo gastado y luego sueña; pero yo soy beocio y no les debo nada: subo la apuesta hasta que me mareo del vértigo. Tic-tac-tic-tac y olvido cruzar los dedos. Tic-tac-tic-tac y estornudo fuerte (en mal momento). Tic-tac-tic-tac y el reloj se me para. Una serpiente. Las pistolas me observan con interés: se sonríen.
Bajo la mesa, los otros se relamen y aúllan.
- ¿Ici ou ailleurs, Mr. Carnegie?
Pero esta no es la señal.
* Desconoce el escriba que hoy jugamos Scrabble.
|