"... sin embargo, si hacemos una analogía con el cálculo tensorial y la física de partículas, podemos llegar a la conclusión de que, en primer lugar, la supersimetría que se observa en determinados sistemas de carácter estocástico está íntimamente relacionada con ciertas n-uplas ternarias de sucesos monótonos y pares de branas decadimensionales -al menos, en lo que respecta a la parte cuántica de la teoría-; y que, en segundo lugar, el ámbito de vibración baja de los cuerpos físicos tiene efectos polarizantes en el espacio-tiempo que envuelve dichos cuerpos. De esta forma, la interacción fuerte gluón/quark no sólo depende de la carga de color de ambas partículas, sino que, además, está ligada a las trazas no deterministas de los bosones Z en los modelos electrodébiles.
Esto podría hacernos pensar que, bajo ciertas condiciones físicas, la vibración de las supercuerdas está totalmente acotada y que, por tanto, la reducción de sistemas complejos a familias de autómatas celulares en este contexto es un problema NP-completo. Esta aproximación al problema es defectiva, y plantea la existencia de un conjunto finito -y reducido- de condiciones de contorno caóticas para nuestro Universo, además de ciertos desajustes estructurales entre las direcciones de las flechas de tiempo (termodinámica, psicológica y cosmológica), así como la negación del principio antrópico débil, cuyas consecuencias sobre..."
Pensaba el Dr. Schmatz mientras se precipitaba rodando a gran velocidad por la ladera del monte Fuji.