Día 23. A.N.
En las antípodas de lo supuestamente razonable la luz es el "conatus recedendi" que sentimos al levantarnos, pero nos han despertado con descargas eléctricas y promesas de sufrimiento infinito y sólo vemos verde. Montaigne se equivocaba, claro, para él todo se reducía a un simple y pueril silogismo, a un juego de malabares conceptual del que era imposible salir malparado. Y ahora su arrogante y frío cadáver descansa en la ribera del Volga, bajo una montaña de diávolos chinos en mal estado y con la certeza de que el Destino hizo trampas cuando nadie miraba.
Continuará ...