El Hombre que Comía Diccionarios
Noviembre 25, 2002

El Señor Mingueleskie

- ... Y entonces le digo muy educadamente: "Señor Mingueleskie, usted y yo nos conocemos desde hace más de 41 años y, desde entonces, cada vez que nos encontramos insiste en lanzarme una tarta de crema a la cara y darme un puntapié en la espinilla. Siendo usted un respetable anciano y un brillante juez del Tribunal Supremo y yo el presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas... ¿no le parece que, a estas alturas, la broma está completamente fuera de lugar?"

- ¿Y qué te respondió él?

- Se sorprendió. Mucho. Dijo que lo sentía profundamente, que estaba realmente dolido por su actitud y que jamás pretendió humillarme. Dijo que si había estado lanzándome tartas y golpeándome en la espinilla durante más de 41 años se debía, únicamente, a que pensaba que yo disfrutaba con la broma y que, de hecho, él no tenía ningún interés en continuar con lo que dio en llamar "una burla pueril y reprobable propia de mentes enfermas". Fue un noble gesto. Realmente noble. Digno de un gran hombre como él. Después se volvió a disculpar otra vez, me estrechó respetuosamente la mano, me lanzó la tarta que escondía tras la espalda y mientras yo trataba de quitarme la crema de los ojos, me propinó un fortísimo puntapié en la espinilla y huyó corriendo.

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