"No Comas Alubias"
Uf, uf. Estoy colorado porque vengo corriendo. Mientras recupero el aliento, y antes de cualquier explicación sobre el post de hoy, pincha sobre el enlace de ahí abajo y lee un poco. Después vuelve aquí para que podamos continuar.
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¿Ya? Bien, entonces es hora de explicarte qué es todo esto. Todo comenzó así:
Hace unos días, leyendo "Historia de la Filosofía Occidental" del señor B. Russell, me encontré con el siguiente párrafo:
[Pitágoras] Fundó una religión cuyos dogmas principales eran la transmigración de almas y que el comer alubias era un pecado. Su religión se encarnó en una Orden religiosa, que en algunos lugares, tomó riendas del Estado, y estableció una regla de los santos. Pero los no regenerados suspiraban por las alubias, y se rebelaron más pronto o más tarde."
"Historia de la Filosofía Occidental", Tomo I, Bertrand Russell, Colección Austral (Espasa Calpe)
¡Qué revelación! ¡Transmigración de almas y la prohibición expresa de comer alubias en la misma frase! Cuando terminé de leer el capítulo dedicado al sabio de Samos, eché a correr hasta Internet y traté de encontrar el listado completo de los preceptos pitagóricos - Russell sólo ofrece un puñado de ellos y, para colmo, la traducción no parece muy buena-.
Pero fue inútil, la lista se resistía a aparecer -ni siquiera funcionó el truco de agitar queso frente al monitor-. ¿Qué podía hacer? Estaba desesperado, quería esa lista. Por fin, en un loco intento por encontrarla, dejé de escribir direcciones al azar - lo cual, curiosamente, sólo te lleva a páginas porno-, lancé el queso por la ventana y acepté la terrible evidencia: que no podría hacerme con la lista si no usaba un buscador de páginas web. Así lo hice, y mi valiente decisión tuvo su recompensa: encontré esta página con un extenso listado de los preceptos - más de 70- y su explicación, además de un puñado de documentos que hacían referencia al mismo tema. Lo que más me sorprendió - y esta es la razón de que me haya decidido a escribir este post-, fue descubrir que todos estos mandatos y reglas ocultan su verdadero significado bajo un denso manto de metáforas y símbolos oscuros, difícilmente desentrañables por el profano.
Después de reunir el suficiente material, decidí emprender la dura tarea de traducir la información que había obtenido y presentarla junto con una pequeña guía que indicase lo que Pitágoras y sus seguidores habían querido decir con cada frase. Pronto descubrí que el trabajo me llevaría demasiado tiempo, y que interpretar los preceptos, incluso con la ayuda de las páginas que había encontrado, sería muy difícil. Es por eso que no todas las sentencias tienen asociada una explicación y, en caso de tenerla, no tiene por qué ser la correcta - simplemente me dejé guiar por la intuición-.
Sabiendo esto, sirva este post para mostrarte una faceta maravillosa del lenguaje - su poder para encerrar ideas y hacerlas invisibles a los ojos de los hombres-, así como para recordarte que no debes cortarte las uñas durante el sacrificio. |