Es el peso de las estilográficas perdidas lo que todo lo trastoca / Es el run-rún del motor de los coches de choque y sus rígidos ocupantes de arcilla lo que violenta mis sueños con sus gritos de posesión y conformidad / Es la sonrisa taimada de la torre Sítkovská lo que me impide recordar este poema / Es la explosión imaginaria de Kamil Behounek al saltar desde un violín lo que infunde valor al fantasma de Cerný / Es la belleza infantil de un atardecer ambarino frente a las escalinatas grises del parque Chotkov lo que mitiga el dolor por las lápidas muertas / Es el corazón inflamado y pétreo del vagabundo y el gato lo que impide que se desborden los ríos del cuadro.
Es el desplome de la alteridad viscosa sobre la calva de Tomáš Baťa.
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