A veces olvido que el señor Garson no es más que una folografía fodografía una fotografía ajada colgando del portalón de su casa en Cardén y cuando paso frente a su antigua residencia y vislumbro su rostro apuesto por entre los arbustos, con esa mirada suya tan valiente y esperanzada que tenía en vida, entonces, digo, olvido lo de su caída del caballo el verano pasado en ****** y no puedo evitar sonreírle y saludarle como antaño.
A veces olvido que el señor Garson está muerto, sí, pero él siempre me devuelve el saludo.