— Esta historia de los simios me hace pensar en algo, ¿sabéis qué? Parece que no sólo existen impostores, sino también falsos impostores. Vi a uno en la tele diciendo que él era un impostor famoso en todo el mundo. Se había hecho pasar por un gran cirujano de la Escuela de de Medicina John Hopkins, por un físico de Harvard, por un novelista finlandés premiado con el Nobel del literatura, por un depuesto presidente argentino casado con una estrella de cine...
— ¿Y nunca lo descubrieron?
— No, te he dicho que era un falso impostor. El tipo nunca suplantó a nadie. Trabajaba de barrendero en Disneylandia hasta el día en que leyó un artículo sobre un famoso impostor, y se dijo: "Mierda. Yo también podría hacerme pasar por todos esos tipos tan extraños y hacer lo mismo que ellos". Pero luego lo meditó mejor y pensó: "¿Para qué hacerme tanta mala sangre? Lo único que haré será hacerme pasar por oro impostor". Y con eso hizo una fortuna. Casi tan grande como la del auténtico impostor de fama mundial. Y quizás ahora hay gente que se hace pasar por él.
Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Philip K. Dick 1928-1982,
Emmanuel Carrère.
Traducido por Marcelo Tombetta
Una entrevista de Michael Silverblatt a David Foster Wallace en 1996 donde explica que la novela Infinite Jest (La Broma Infinita) fue estructurada a semejanza de un Triángulo de Sierpinski.
Lo leí en kottke.org
Más fotos de Marty en mi cuenta de flickr.
No Direction Home: BCN → León. · Amis! · Premio Leteo 2007
Ettore Sottsass:
El color es fundamental para mí. Y mi paleta además es muy llamativa. Algunos pueden decir que son primarios, pero para mi significan los colores que yo usaba cuando pintaba en mi infancia, fuertes y puros. ¿Por qué? Significan la libertad, librarse de los prejuicios. El color sigue siendo algo maldito y continúan dominando los blancos, negros y beiges. Creo que se debe a que el color es algo con lo que tienes que trabajar más. Si vas vestida toda de negro o tu casa es toda en blanco-beige, es muy fácil. Aburrido pero fácil. Si empiezas a meter colores, la labor de combinarlos es trabajosa y arriesgada. Eso asusta a mucha gente. Y es una pena. El color es para una sociedad alegre y sin miedo.
Leído en el siempre interesante blog de Juanjo Seixas, Efímera.